Buscar no es solo un acto de consumo de contenido; es redescubrir esa sensación de sentarse frente al televisor con una pizza o unas palomitas, esperando ver a un hombre de plastilina y su perro aterrizar en un gigante de queso. Es reencontrarse con la voz que, en nuestra infancia, nos hizo reír cuando el robot confundió a Gromit con el dueño.
Si aún no lo has visto en su versión latina o quieres revivir esa magia, haz la búsqueda. Saca tu navaja multiusos, prepara un buen Wensleydale (aunque sea panela o queso fresco) y disfruta de la aventura que demostró que, incluso en la Luna, el mejor compañero de viaje es un perro que no dice nada pero lo entiende todo. Buscar no es solo un acto de consumo
Introducción: El corto que inició todo Cuando hablamos de las obras maestras de la animación en plastilina ( stop-motion ), es imposible no mencionar a Nick Park y su estudio, Aardman Animations. Sin embargo, antes de los premios Óscar y la fama mundial de Chicken Run o Wallace & Gromit: La Maldición de las Verduras , hubo un modesto pero brillante cortometraje de 1989: Wallace & Gromit: Un día de campo en la Luna ( A Grand Day Out ). Saca tu navaja multiusos, prepara un buen Wensleydale