Sully Hazana En El — Hudson

Sully mantiene la nariz arriba a 12 grados, los flaps al máximo y aterriza paralelo a las olas del río, no contra ellas. A las 3:31 p.m., el fuselaje toca el agua a una velocidad de 125 nudos (unos 230 km/h).

“Lo más difícil no fue amerizar. Fue aceptar que iba a hacerlo sabiendo que si fallaba, 155 personas morirían por mi decisión.” — Capitán Sully Sullenberger.

Fecha del suceso: 15 de enero de 2009 Protagonista: Capitán Chesley B. "Sully" Sullenberger III Aeronave: Airbus A320 (Vuelo 1549 de US Airways) sully hazana en el hudson

Lo que hace único este rescate es la velocidad de respuesta de los de Nueva York. Embarcaciones como el Thomas Jefferson y el Governor’s Island llegaron en menos de 5 minutos. Sus capitanes, formados para emergencias portuarias, rodearon el avión y comenzaron a subir pasajeros con escalas de mano y cuerdas.

El impacto es violento pero controlado. El agua entra por las compuertas, pero la estructura del avión se mantiene íntegra. El río Hudson en enero está a 0.5°C. La ventana de supervivencia en el agua es de apenas 15 a 30 minutos. Los 155 ocupantes deben evacuar antes de que el fuselaje se hunda. Sully mantiene la nariz arriba a 12 grados,

Cada vez que un avión despega de LaGuardia, los pilotos pasan sobre el río Hudson y recuerdan: allí abajo, un hombre de corbata rayada y voz calmada demostró que, cuando falla la tecnología, el factor humano bien entrenado es el último y mejor motor.

El nombre (Sully’s feat on the Hudson) resuena en la historia de la aviación como sinónimo de precisión, sangre fría y heroísmo silencioso. Lo que pudo haber sido la peor tragedia aérea de la década se convirtió, en apenas 208 segundos, en el amerizaje más famoso del mundo. Fue aceptar que iba a hacerlo sabiendo que

Para las 3:55 p.m., todos los pasajeros estaban fuera del agua. Los últimos en salir fueron Sully, Skiles y una azafata que revisó dos veces el avión vacío. Cuando se habla de la Hazana de Sully en el Hudson , la mayoría piensa en un acto de valentía instintiva. La realidad es más compleja y fascinante: fue un acto de matemática aplicada y psicología del riesgo. 1. La experiencia importa Sully había sido piloto de combate en la Fuerza Aérea de EE.UU., investigador de accidentes y fundador de una empresa de seguridad aérea. Había estudiado cientos de fallos de motor. Su cerebro, literalmente, tenía un "directorio" de soluciones. 2. La regla de los 3 minutos En simulaciones posteriores, la NTSB (Junta Nacional de Seguridad en el Transporte) demostró que ningún otro piloto lograba amerizar con éxito en el Hudson si intentaba volver a un aeropuerto. Intentarlo habría causado un impacto en zona urbana. 3. El factor humano Tras el amerizaje, Sully no huyó. Recorrió el pasillo central dos veces, gritando "¡Está todo bien, salgan ordenadamente!". Subió a todos al ala y volvió a entrar al morro que se hundía para asegurarse de que no quedara nadie. Salió el último. Consecuencias y Legado Investigación de la NTSB Durante meses, se especuló si Sully pudo haber regresado a LaGuardia o Teterboro. Las simulaciones computarizadas mostraban que era posible... pero con una condición: el piloto virtual sabía que el fallo iba a ocurrir (ventaja injusta). Cuando los simuladores incluían el tiempo de reacción humano real (35 segundos), todos los intentos fallaban estrepitosamente.